El destrozo y el progresivo deterioro son un claro ejemplo de desprecio y abandono a una de las zonas históricas más entrañables de la ciudad
Por Victor Corcoba Herrero(Ver Canal del Autor)Invitado por la Asociación "Granada Histórica y Cultural" salí de mi virginidad lírica con el deseo de bañarme en la fuente del Avellano. Estos encuentros, de agua y de silencio, son lumbre en mi corazón. Además, el caer de la tarde, me entrega creúsculos de conciencia y aromas de quietud. El vuelo, acompñado de entusiastas e intelectuales, se cultiva etéreo para bordar en el aire labios de verso. Creí, hoy es mi fiesta, y tomé una cinta de cassette para conservar la emoción.
¡Cuántas veces me habían hablado de la fuente del avellano!
Ya desde niño, en mi León del alma, soñaba con los anises luminosos de la fuente. Aunque llevo tres años en Granada (1988), no había llegado el momento de desnudarme. Me dijeron: ten cuidado con ella, la delincuencia es un inesperado compañero.
Animado y con deseo de enamorarme del latido del agua, exprimí tiempo al tiempo, para mojarme el dolor de los días. Pero, soplos de agonía, perfume sin sensibilidad, antipoéticas axilas de políticos anidaron mis lágrimas.
-Encontramos destrozada la plaza de Angel Ganivet, en la fuente del Avellano, y daños en todo el pilar. El destrozo y el progresivo deterioro son un claro ejemplo de desprecio y abandono a una de las zonas históricas más entrañables de la ciudad, provista además de un simbolismo especial por su relación con A.Ganivet y la intelectualidad granadina de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Situada en las faldas de la colina de la Alhambra, es uno de los lugares más pintorescos de la ciudad, desde donde puede apreciarse el Sacromonte en una visión de conjunto.
Mi entusiasmo juvenil, de poeta romántico, de caminante aventurero, se hizo secante.
¡Granada!¡Granada!¡Qué tristeza!
Ni fuente del Avellano, ni camino, ¡ay, camino!, maniatado por una obra que rompió belleza y recuerdos. El agua ya no es un verso contínuo, dormita en la nada o, tal vez, nos dijo adiós a esta generación consumista.
Con la pluma herida, ensangrentada, escribo este sentimiento.
Los poetas auténticos tenemos un compromiso: poner a remojo corazones sin sensibilidad. Que sean todas las fuentes y todos los recuerdos la alborada de los años.
Amortajada la fuente del Avellano, pido que su paz y su palabra vuelva a cuajar el césped de granadinos Ganivetianos.
@Número 32 de Pernía, 1988
Imagen: Angel Ganivet vista en Ecured