Los pies son una parte del cuerpo que, pese a no estar siempre visibles, requieren de cuidados tan meticulosos como los de la cara, por ejemplo, debido a su vulnerabilidad de contraer hongos o a la formación de asperezas.
Para evitarlo se pueden adoptar sencillas rutinas de mantenimiento sin necesidad de visitar el salón de belleza, todo desde casa.
Todos los días, luego de ducharse aplicar con masajes suaves una crema hidratante.
Mientras se esté en casa, quitarse los zapatos y dejar los pies al desnudo o con medias de algodón para descansarlos un poco.
En ratos de ocio es bueno aprovechar para masajearlos. Apoyar el pie sobre una pelota pequeña (como las de tenis) y mover desde los dedos hasta el talón para aliviar el cansancio.
Elevar los pies por unos minutos ayuda al mejoramiento de la circulación sanguínea.
Caminar en puntillas cada cierto tiempo sirve para estirar los músculos.
Después del baño – con los pies aún húmedos- exfoliarlos con una piedra pómez, sobre todo en el talón.
Para evitar la aparición de hongos, secarlos muy bien especialmente entre los dedos.
No usar zapatos apretados o hechos con material de mala calidad.
Cortar las uñas regularmente. Hacerlo en forma recta y lo más cortas posible.
Usar crema depilatoria, pinza o cera para eliminar los vellos de los dedos.
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